Liberación

Por un Cannabis Libre y Responsable en España

Utopía?

Creemos que el Cannabis debería estar permitido como planta medicinal para cultivar en cualquier jardín, al igual que la Malva, el Romero, la Menta, el Boldo y la Uña de Gato (Uncaria Tormentosa), por mencionar algunas entre miles. Cada persona debería ser responsable de su autoconsumo y del autocultivo de sus propias plantas.

Nadie debería poder vender Cannabis a nadie, salvo los farmacéuticos, herbolarios u otros autorizados para la compra y venta de plantas medicinales… Al menos durante algunos años, hasta que el mundo vuelva a aprender a utilizar la medicina más antigua y conocida que casi fue completamente robada del seno de la humanidad.

Una Nueva Política de Drogas es posible

El prohibicionismo, paradigma que ha guiado las políticas de drogas a nivel mundial en las últimas décadas, se ha caracterizado por su énfasis criminalizador, estigmatizador y represivo para abordar los fenómenos asociados a las sustancias psicoactivas y a las personas vinculadas a ellas, quienes son etiquetadas de “delincuentes” o, en el mejor de los casos, de “enfermos”.

De este modo, aunque el supuesto bien protegido por las políticas de drogas es la salud de la población, en la práctica, el desarrollo e implementación de dichas políticas no solo ha estado lejos de cumplir ese objetivo, sino que ha generado consecuencias aún peores: la expansión del propio narcotráfico; la clandestinización de las prácticas de consumo por parte de los usuarios (dada la persecución social, cultural y legal que les afecta); la construcción de una visión desintegradora y excluyente del fenómeno; la intervención política, económica y militar contra algunos países; su uso como herramienta de control social sobre vastos sectores de la población como los jóvenes y los sectores populares; entre otros.

Coherente con este marco general, las políticas de drogas, con sus diversos instrumentos, han tenido ejes centrales la disminución de la oferta (tráfico) y la disminución de la demanda (consumo de sustancias ilícitas). Y, como en muchos otros países, España aún no ha logrado cumplir con sus propios objetivos definidos. En cuanto al consumo: en España, el consumo en espacios públicos sigue sancionado, y aunque el uso en privado está despenalizado para ciertas cantidades, la venta y distribución siguen siendo ilegales.

En síntesis, las actuales políticas de drogas en España…

  • Tienen fundamentos técnicos, científicos y sociales discutibles (se ha detectado que la información se manipula o se selecciona; no siempre se somete a un debate participativo y democrático).
  • Pueden violar derechos humanos esenciales (como el derecho a la información objetiva, libertades individuales, garantías constitucionales ; por ejemplo la presunción de inocencia).
  • Son ineficaces (no logran sus propios objetivos: reducir tráfico y consumo; generan problemas adicionales: clandestinización, estigmatización, criminalización de usuarios).
  • Son ineficientes (están mal orientadas y generan altos costes sociales y económicos al Estado sin resultados positivos a la vista).
  • Se han transformado en una herramienta de control social, y poco tienen que ver con su objetivo declarado de proteger “la salud de la población”.

PROPUESTAS

Principios de una Nueva Política de Drogas:

  • Que esté centrada en las personas, sus posibilidades y contextos, no solo en las sustancias, y que promueva una mirada de salud socio-comunitaria ; no criminalizadora ni represiva.
  • Que fomente la autorregulación y el desarrollo de sujetos y organismos autónomos y responsables de tomar sus propias decisiones.
  • Que se construya de forma democrática y que respete los derechos humanos y las garantías democráticas elementales de un Estado de Derecho.
  • Que se base en la evidencia científica y social contrastada e independiente.
  • Que, junto con los esfuerzos por prevenir el consumo de drogas (prevención primaria), especialmente en población menor de edad, y de rehabilitar a personas dependientes (prevención terciaria), asuma e implemente medidas flexibles y contextualizadas para prevenir el consumo problemático o abusivo (prevención secundaria: reducción de daños asociada al uso de sustancias).
  • Que promueva y facilite la participación de usuarios en la elaboración de políticas, planes y programas sobre drogas.
  • Que España asuma una posición autónoma y crítica frente a los organismos internacionales relacionados con drogas, y fomente una mirada regional bajo estos nuevos paradigmas.

Algunas Medidas Concretas, Urgentes, Necesarias y Posibles:

  • Modificar los marcos legales actuales sobre autocultivo de cannabis para uso personal.
  • Crear un nuevo método de clasificación de drogas lícitas e ilícitas basado en el daño que producen en la salud humana, con evidencia científica contrastada.
  • Despenalización del cultivo de cannabis para uso personal (dentro de un marco regulado).
  • Regular y facilitar el acceso y uso terapéutico del cannabis.
  • Impulsar una política agraria que potencie el cultivo de cáñamo industrial, como fundamento de una agricultura más sostenible, ecológica y competitiva.

Autocultivo

Hoy en día la gente se organiza para aprender a plantar. Con la lógica de las prácticas semiclandestinas, los principiantes suelen acudir a encuentros muy reservados para hacer cursos intensivos de cultivo durante un fin de semana. Se informan sobre los tiempos de crecimiento de una planta (por ejemplo, seis meses cuando se cultiva al aire libre). Aprenden que las cosechas suelen hacerse en abril y que los procesos de cultivo interior son más rápidos: con semillas de variedades adaptadas al interior y lámparas de sodio, los seis meses se reducen a cuatro; cada metro cuadrado de plantas puede abastecer a un usuario promedio. El problema con esas primeras prácticas son los vecinos: el olor es un tema delicado, sobre todo con ciertas variedades que se huelen desde los primeros brotes.

Y lo más importante: el autocultivo no lesiona la seguridad pública, quita clientes a las bocas de expendio del narcotráfico, y es incomparable como política de reducción de daños.